De la Geschichte al saber histórico: una mirada epistemológica a la disciplina y al rol del historiador.

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Por Juan Camilo Riobó Rodríguez

Doctorado en Historia

Universidad de Guanajuato

Pensar en la etimología de los conceptos de la historia, es remitirnos al origen primario del conocimiento de la misma, mirada epistemológica donde el acontecimiento se encuentra con la interpretación del historiador, operación que rodean el campo del saber en la disciplina y los sucedidos humanos en la constitución del hecho y la “realidad”.

Esta cuestión etimológica de la historia y sus impactos en la proyección de un horizonte epistemológico, son abordados por el historiador chileno Rodrigo Ahumada Durán,[1] quien en la segunda parte de su texto Problemas y desafíos historiográficos a la epistemología, profundiza las raíces etimológicas de la historia en las diferentes lenguas occidentales de su producción, señalando el halo conceptual en el que la voz histórica ha ocupado un espacio en la indagación y la producción del saber. El lente de Ahumada, distingue las variantes del lenguaje en la historia, pertenecientes al sujeto historiado y el pasado humano como objeto formal, en el centro del acontecimiento. Su conclusión es punzante y provocadora, al insistir que la historia carece de un discurso científico, pues la disciplina se realiza a través del acceso a los objetos de manera indirecta por parte del historiador.

El ejercicio semántico de Ahumada, demuestra que desde la Geschichte al acontecimiento, el término historia ha continuado en occidente apegada a la conservación de la palabra griega y su uso latino en una primera etapa, articulada en lo contemporáneo,[2] con las nociones de indagación y el constructo científico. Esta denominación ha provocado honduras en el relato del pasado, entendida por el distanciamiento entre el pasado como realidad y la posterior valoración de la historia con el conocimiento, en profundo, una ruptura con la filosofía critica de la historia.

El historiador chileno, hace énfasis en la relación del saber con la historia, mencionando su valor en la interpretación de los vestigios del pasado y las formas en las cuales el documento es inteligible, precisamente, en la operación activa del historiador, que en su papel intelectivo juega con su visión crítica de las fuentes, desde su posición contextual y el oficio de explicar el pasado. El intento de Ahumada es demostrar la conexión implícita entre la historicidad humana y el conocimiento histórico,[3] no en una visión científica, particularmente es una idea de ética que pone al hombre al mismo nivel del pasado con el objeto y la fabricación del acontecimiento. En síntesis, el rescate del historiador con las contingencias del hecho histórico, como creador, pensador y sujeto.

Rodrigo-Ahumada-UGM

Rodrigo Ahumada Durán

Este intento de comprensión de la historia en su aspecto de conocimiento de la realidad,[4] manifiesto en la filosofía de la historia, sugiere reflexionar por el carácter científico de la misma, en el saber producido, debido a que la constitución del objeto de manera indirecta por parte del historiador es una definición que establece conclusiones en la disciplina. En este sentido, Ahumada argumenta con atino, en pensar el conocimiento con la inventiva del objeto y su vínculo con los actos humanos por parte del historiador, igualmente por los sujetos y comunidades históricas. Esto es, que la historia no es ciencia en la idea de finitud de lo exacto, es dinámica en la versión de una teoría y una práctica que estudia sujetos y contextos en su devenir. Aquí la historia es disciplinar porque tiene una estructura y un aparato critico que da sentido a la actividad humana y su temporalidad en el espacio.

Finalmente, la afirmación de una historia no científica por parte de Ahumada,[5] lleva implícita la pregunta por el oficio del historiador, en la orientación de un sujeto cada vez más próximo a lo epistemológico, cerrando la brecha con las discontinuidades del hecho histórico, oportunamente por la acción metodológica como ejercicio y producción del historiador en su intelectualidad. Sí el rol de la historia (disciplinar) se afinca en la instrumentalización del acontecimiento por la verdad, el saber histórico pierde su impacto en la linealidad de lo “dado” y no pensado, disipando su campo con la generalización y amplitud de disciplinas como las ciencias sociales.

[1] En Revista Communio. No. 3, Universidad Gabriela Mistral. Santiago de Chile, 2000, pp. 83-125.

[2] Jean Boutier y Dominique Julia. “Apertura: ¿En qué piensan los historiadores?, en Luis Gerardo Morales Moreno (comp.) Historia de la historiografía contemporánea de 1968 a nuestros días. México: Instituto Mora, 2005, 171.

[3] Véase nota al pie En Revista Communio. No. 3, p. 107.

[4] Rüsen, Jörn “La escritura de la historia como problema teórico de las ciencias históricas”, en Silvia Pappe (coord.), Debates recientes en la teoría de la historiografía alemana. México, Universidad Autónoma Metropolitana/Universidad Iberoamericana, 2000.

[5] En Revista Communio. No. 3, p. 115.

Crédito de imágenes:

1.- Tablilla romana: https://pt.wikipedia.org/wiki/Historiografia_romana

2.- Rodrigo Ahumada Durán: http://www.ugm.cl/director-de-ciencia-politica-de-la-ugm-publica-libro-en-italia/

 

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