Conciencia histórica, expectativa y utopía.

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Por Jenny Zapata de la Cruz

Doctorado en Historia.

Universidad de Guanajuato

El artículo de Miguel Ángel Guzmán (2012) “La conciencia Histórica: Una estructura ontológica universal con contenidos epocales variables” (2012), apunta desde sus primeras páginas al Ser-Ahí (Dasein[1]), ubicándolo como el motivo y sujeto de la experiencia epocal; el Ser-Ahí[2] se da cuenta de la experiencia que tiene en el tiempo y a través de él. Allí, en la experiencia epocal se acerca y experimenta la conciencia de su devenir histórico. El trabajo  de Guzmán, basado en Heidegger, motiva a pensar que no puede ocurrir  la experiencia epocal sin el mundo que se vive como Dasein.  Desde el punto de vista de Heidegger, el Dasein se ve así mismo en medio de las cosas, del mundo, por esta razón toma conciencia histórica. Es por ello que la experiencia epocal siempre refiere al mundo como el “lugar” ontológico y hermenéutico desde el cual es posible situar el espacio de la experiencia y el horizonte de expectativa (ambas, categorías de Reinhart Koselleck).

Podemos dialogar con esta propuesta si consideramos al tiempo desde la experiencia en o desde lo epocal; nos permite entender  los sentidos del tiempo histórico y comprender que el tiempo no se relaciona necesariamente con “fechas acontecidas” o datos cronológicamente ordenados; más bien aprender el tiempo desde lo epocal (desde el reconocimiento de las secciones significativas del tiempo) posibilita  al historiador a la comprensión de la experiencia colectiva e individual de Ser-Ahí y nos abre la puerta para pensar en otras formas del tiempo histórico.

Entonces ¿qué nos ofrece lo epocal para la práctica del historiador? Que sin haber vivido o experimentado en primera persona algún acontecimiento o hecho podemos comprender y sustraernos a través de lo que observamos y percibimos en los objetos y acciones.  Es decir, nos brindaría el sentido del tiempo a partir del pasado de los objetos (fuentes), que se instalan en el mundo presente por medio de significados y narrativas que expresan esos pasados en los objetos (fuentes).

La experiencia por mucho nos permite aventurarnos en medio de la naturaleza de los objetos históricos (fuentes, documentos, vídeos, audios, pinturas, edificios, etc.), pero esa experiencia epocal, está cargada y contenida en el espacio que nos proyecta hacia el pasado y el futuro, el espacio que se construye y reconstruye en el presente de nuestro mundo. En este sentido son dos momentos que se relacionan entre sí: 1.- espacio y 2.-expectativa; cuando explica al espacio nos habla de cómo el Ser-Ahí está en el presente-mundo-actúa  construye el pasado y esté le llega “condensado” en experiencia unificada al presente, en este presente también se proyecta hacia el futuro múltiple, en el instante (Ser-Ahí): diagnóstica, planea las posibilidades de lo que será, desea y/o hará en eso que le llama Horizonte de Expectativa[4].

La propuesta de Guzmán ocasiona que nos preguntemos si este pasado que vuelve con la experiencia llega unificada al presente, o bien se tiene otra posibilidad de advenimiento de la experiencia  al presente. Comprendo que puede existir una experiencia previa a la unificada, es decir, podemos pensar que esa experiencia no llega condensada de antemano, sino que la experiencia se presenta fugazmente por instantes, y en ese mismo momento la memoria, en el presente, ordena esa experiencia y la muestra unificada, lista para la práctica. De esta manera, la experiencia es la capacidad del Ser-Ahí de esgrimir esta “unidad” de sensaciones del presente que le da sentido  al pasado y  la previsión de un futuro con múltiples posibilidades. A esto le podemos llamar conciencia histórica.

La conciencia histórica: por lo tanto es estar en el espacio cargado de experiencia del devenir histórico en sus tiempos que se hace o nos hacemos seres conscientes “de lo que fue, es y será”; está postura de la conciencia histórica tiene el matiz de la utopía[5] que ofrece la modernidad y es favorable para proyectarse y seguir una “guía-plan” de lo que se busca ser en el futuro. De esta manera, la  utopía se acerca al realismo aunque suena paradójico, porque la utopía es el origen del diagnóstico del pasado y del presente que le permite planear la proyección múltiple del futuro, la utopía responde a esa necesidad de sentirse optimista sobre algo que llegará. Sin duda, lo que no ha ocurrido se ha previsto, decretado desde la espera en el presente; es aquí que la utopía es realista porque parte de la experiencia amasada en el pasado-presente.

Es interesante que el autor nos haga pensar que la utopía no es “solamente” lo que tal vez se cumpla de lo que hemos planeado, sino que es la posibilidad de una certeza de que se alcance ese futuro de varias formas, y nos lleva a cuestionar la propuesta del horizonte de expectativa basado en la utopía: ¿el plan del futuro múltiple puede ser a corto, mediano o largo plazo? ¿Depende siempre la utopía de la experiencia unificada del pasado-presente? ¿La utopía subyacente en el horizonte de expectativa contiene determinismo del Ser-Ahí? ¿El futuro da certeza al Ser-Ahí? La incertidumbre sería un elemento que valdría la pena agregar al futuro utópico visto desde este enfoque Universal de la modernidad, que reflexiona sobre la conciencia histórica y su horizonte de expectativa.

Fuentes:

Guzmán López Miguel Ángel, (2012), “La conciencia Histórica: Una estructura ontológica universal con contenidos epocales variables”, en la Revista Legajos, época, 7, año 4, número 14, octubre-diciembre. Boletín del Archivo General de la Nación. México, D.F.

Heidegger Martín, (1997) Ser y Tiempo, Traducción, prólogo y notas de Jorge Eduardo Rivera, Edición digital de: http://www.philosophia.cl

Notas:

[1] Utilizando y explicando este concepto de Martín Heidegger: SER-AHÍ.

[2] Se refiere al ser humano con conciencia de existencia

[3] Ver vídeo de Trova Cuaba: https://www.youtube.com/watch?v=d1K1tuZmyeI&list=RDd1K1tuZmyeI&index=1

[4]Basado en KOSELLECK, Reinhart (1993), Futuro pasado. Para una semántica de los tiempos históricos, Barcelona, Paidós.

[5] Basado en RICOEUR, Paul (1996.). Tiempo y narración III. El tiempo narrado, México, Siglo XXI.

Crédito de imagen:

http://www.desdeabajo.info/actualidad/internacional/item/19080-el-cosmos-de-la-memoria.html

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