EL PAPEL DEL HISTORIADOR COMO RESPONSABLE DE ACERCAR A LA SOCIEDAD AL CONOCIMIENTO DE LA HISTORIA

Por Paloma Guzmán Rosiles.

Enrique Florescano utiliza al inicio de su texto titulado La labor social del historiador una frase de Collingwood[1] que a mi parecer expone de una manera muy buena y hasta bonita la utilidad y el valor que la historia tiene, desde que la leí la tengo muy presente (al igual que el texto de Florescano) pues una de  las principales utilidades que tiene la historia se ve perfectamente reflejada en este pequeño fragmento que va muy relacionado con lo que expondré a continuación sobre la importancia de que el historiador se interese en el alcance que tendrá su discurso.

Es muy común que sea tocado el tema sobre el por qué en una gran parte de las ocasiones la sociedad tiene una idea errónea de la historia, o bien, tomando en cuenta lo ocurrido en las elecciones del pasado 1° de julio y que dejaron como resultado el retorno a la presidencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI), hablamos acerca de la consciencia histórica al parecer ausente en una buena cantidad de personas que conforman la actual sociedad  mexicana, así como la constante apatía que se llega a contemplar en los jóvenes hacia el estudio de la historia.

Margarita Limón Luque en su texto El fin de la historia en la enseñanza obligatoria, hace referencia al caso de unos jóvenes que proponían, o más bien, estaban de acuerdo con la eliminación de la enseñanza de la historia en la educación básica ya que se preguntaban para qué les servía el estudio de la prehistoria y esas cosas[2]; por lo que, entre otras cosas se evidencia la apatía que los jóvenes de hoy sienten hacia el conocimiento de la historia, y la inconsciencia que estos poseen en relación a la utilidad de la misma, por esta razón, es común que en  las ocasiones que he hablado del tema con otros compañeros llegamos a hacernos  la pregunta ¿y dónde se encuentran los historiadores en estos casos?, o bien ¿qué están, o estamos, haciendo?, las respuestas pueden sonar muy obvias, porque en efecto los historiadores siempre han estado ahí tratando de dotar a las naciones de identidad, así como al colectivo que las conforma, pero aún con los esfuerzos realizados, no es tanta la gente que parece interesarse en los temas históricos, por esto mismo, este escrito va dirigido a reflexionar acerca del papel que juega el historiador, y por ende la historia en la sociedad, como individuo y disciplina que se encargan de crear una consciencia social y quizá, si lo puedo decir de esta manera, de educar al pueblo mediante la creación de una consciencia histórica porque  ¿qué es el hombre sino su historia y la de los que estuvieron antes?, cómo hacer que la sociedad comprenda esta pregunta que hemos hecho nosotros si ni siquiera se llega a considerar a la historia como una disciplina indispensable para la vida, por lo  que mi reflexión parte desde una pregunta que tanto yo como otras personas nos hemos hecho y es la de ¿qué está haciendo el historiador para acercar su discurso a la sociedad, o bien cómo lo está haciendo?.

Si bien está claro que mediante las investigaciones históricas se hace demasiado para tratar de enseñar al pueblo su devenir para comprender su presente y dirigirnos hacia un mejor futuro, me parece que la forma en que se hace llegar este conocimiento, en muchas ocasiones no es la adecuada, pues citando a Edmundo O’Gorman, pareciera que “la labor de muchos historiadores consiste en sacar los hechos históricos de las tumbas de los archivos para sepultarlos en las tumbas de las bibliotecas”[3], o bien, te encuentras que todo está plagado por una historia de bronce que mas que acercar a la realidad nos aleja de ella.

Retomando el artículo de Antonio Rubial García ¿Historia “literaria” versus historia “académica”?, me surgió la duda acerca de cómo hacer para crear un discurso histórico más ameno y pretendo que mi reflexión proponga una manera, o bien, la manera en que yo haría mi labor como historiadora preocupada por el futuro social de mi país, principalmente, para ayudar en la concientización de la sociedad mexicana actual a partir de la historia, viendo la manera de acercar mi discurso a la sociedad y que este sea de su interés.

Lo más común suele ser pensar que existe un desinterés de la sociedad hacia el conocimiento de la historia, pero en gran parte creo, y en mi opinión, que no se trata tanto de un desinterés social, sino que va de la mano con que en gran cantidad de ocasiones el discurso que escriben o escribimos los historiadores es complicado, o bien aunque suene un poco injusta, llega a ser aburrido para la gente que no está acostumbrada al estudio de la historia, y después muy a nuestro pesar nos encontramos con que las personas tienen una idea errónea de lo que fueron los acontecimientos históricos, porque, por citar un ejemplo, las películas que pretenden tener un carácter histórico, las telenovelas y la infinidad de novelas históricas que no son hechas por historiadores que pusieron todo su empeño en documentarse antes de atreverse a escribir , les han enseñado que así ocurrieron los acontecimientos de nuestro devenir, o todavía peor, creen que en las épocas anteriores a la nuestra se pensaba prácticamente igual a como lo hacemos hoy en día, por lo que hay una sociedad confundida en cuanto a la temporalidad y los hechos históricos.

En su texto, Antonio Rubial hace una crítica hacia todos aquellos literatos que no son historiadores y que escriben novelas históricas, atreviéndose a alterar la verdad o la posible verdad de los hechos, y en ocasiones cometen la atrocidad de acabar por completo con la personalidad de los personajes de la historia atribuyéndoles cosas que pueden ser hasta incongruentes, y peor aún todavía habla sobre el caso del cine el cual pareciera que de forma intencionada pretende deshacer y transformar a los personajes históricos así como los hechos al ficcionalizarlos más de la cuenta, pero también dice que esto en su mayoría puede llegar a ser culpa de los mismo historiadores, que no se encuentran del todo interesados en hacer llegar su discurso al pueblo en general y lo que la sociedad tiene más cercano al conocimiento de la historia y que es fácil de comprender y funciona como entretenimiento es el cine y la novela, porque nos dice “la forma tradicional de escribir historia, los gruesos volúmenes llenos de citas eruditas y de enormes párrafos demostrativos no pueden llenar con su abigarrado discurso más que el interés de algún especialista curioso”[4] por lo que la historia tendrá que acercarse forzosamente a la literatura, quizá no escribiendo novelas, sino más bien en la forma de escribir.

Por ello me atrevo a decir que en su totalidad no se trata solo de que la sociedad no esté interesada en el estudio o conocimiento de la historia, sino que también los historiadores no nos estamos interesando del todo en nuestra sociedad,debido a esto a lo que yo iría no es precisamente a incitar a que los historiadores escribamos novelas históricas, como diría Rubial en su texto, o nos dediquemos a la realización de guiones para películas o telenovelas (lo cual a mi parecer estaría bastante bien) sino a que pensemos y reconsideremos en cambiar la forma en que creamos nuestros discursos pensando no solamente en la investigación y en el contenido, sino también en el alcance que queremos que este obtenga, porque creo que todos tenemos el mismo fin y es el de tratar de ayudar en la conformación de una consciencia histórica en la sociedad.

Si bien como menciona Enrique Florescano en su texto, a lo largo del tiempo los historiadores han tratado de darle distintas funciones al estudio del pasado, como la de dotar a las agrupaciones humanas de identidad, cohesión y  sentido colectivo[5], si bien una de las funciones primordiales del historiador, por no decir que la más importante, es esa porque no interesarnos más en hacer que ese conocimiento llegue de una manera más sencilla (no sencilla en contenido, sino hablando en términos de comprensión) a un público no conocedor de la historia, pero interesado en ella, pues de que sirve estar trabajando años si los únicos que te leerán serán aquellos que necesiten averiguar sobre una investigación para la realización de otra investigación, suena hasta cierto punto absurdo, la labor social de un historiador no está completa si no busca y se asegura de que la sociedad conozca su trabajo.

Debemos encontrar la manera de escribir de una forma más amena sin, como menciona Rubial en su texto, la utilización de esas citas eruditas y los enormes párrafos demostrativos, debemos pensar desde el momento que estamos escribiendo en nuestros futuros lectores, que también sea un trabajo para ellos y no solo para nosotros y el gremio de historiadores, hay que buscar la manera de innovar en nuestro discurso sin caer en narraciones largas, absurdas y sin sentido crítico.

Referencias:

FLORESCANO, Enrique, La función social del historiador, México, FCE, 1995.

RUBIAL GARCÍA, Antonio, “¿Historia ‘literaria’ versus Historia ‘académica’?”, en Curiel, Fernando, et. al. El historiador frente a la historia. Historia y literatura. México, UNAM, 2000.

LIMÓN LUQUE, Margarita, “El fin de la historia en la enseñanza obligatoria” en Sánchez León, Pablo y Jesús Izquierdo Martín (eds) El fin de los historiadores. Pensar históricamente en el siglo XXI. Madrid, Siglo XXI; 2008.


[1] La historia es la disciplina del “auto-conocimiento humano […] conocerse a si mismo significa conocer lo que se puede hacer,  y puesto que nadie sabe lo que puede hacer si no hasta que lo intenta, la única pista para saber lo que puedehacer el hombre es averiguar lo que ha hecho. El valor de la historia, por consiguiente, consiste en que nos enseñalo que el hombre ha hecho y en ese sentido lo que es el hombre”  (R. G Collingwood)

[2] LIMÓN LUQUE, Margarita, El fin de la historia en la enseñanza obligatoria, Madrid, 2008, p. 87.

[3] RUBIAL GARCÍA, Antonio, ¿Historia “literaria” versus historia “académica”?, p.41.

[4] Ibid p.41.

[5] FLORESCANO, Enrique, La función social del historiador, México, 1995, p. 15.

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6 comentarios en “EL PAPEL DEL HISTORIADOR COMO RESPONSABLE DE ACERCAR A LA SOCIEDAD AL CONOCIMIENTO DE LA HISTORIA”

  1. Mireya Buenrostro Says:

    Es importante reflexionar la pregunta: ¿donde esta el historiador? Si bien, su formación se desempeña en conocer los métodos o tecnicas para la investigación y mediante eso escribir o dar a conocer sus propuestas.
    Una variante que tenemos ante la sociedad es el nivel de educación, la mayor parte no se interesa por textos academicos por el tipo de lenguaje que se usa. En mi opinión, el historiador debe de acoplarse al tipo de sociedad en la cual se encuentra, adentrarse en ella y escribir de manera amena, como dice Rubial, novelas, guiones de peliculas, etc. El problema, que veo, es que el historiador quiere abarcar todo.

  2. Diego Torres Solano Says:

    Un reflexión muy interesante, sobre todo en la cuestión de ¿qué hacer para que la gente se interese por la historia? bien, ya se ha manejado la situación en la forma en que se escribe la historia con un lenguaje muy ambiguo para una persona que no tiene el mismo nivel educativo. Considero que el historiador se ha dedicado a escribir y mostrar sus trabajos sólo para sus colegas ha, pero también siempre existe la interrogante que un individuo al que le es ajena la historia le pregunta al historiador ¿ y para qué me sirve la historia?, una pregunta muy común y que en ocasiones no se da una respuesta certera,causando más confusión entre las personas y desinterés, además de escribir de una manera más amena, el historiador no se ha preocupado por utilizar todas las herramientas que hoy en día están a su alcance.

  3. Jazmín Ivonne Mortera Álvarez Says:

    La reflexión es muy buena y los comentarios, agregaría el valor y la carga del historiador, sobre todo esta última, tiene que ver con todo un proceso ideológico, que es lo que los historiadores quieren mostrar al mundo. El papel del historiador es muy grande lo digo, debido a que él, es quien reconstruye la historia y nos ayuda a descubrir partes de la historia que no teníamos presentes.
    Ahora en lo que a mi respecta no veo que el historiador quiera abarcar todo, sino que no hay una delimitación, un enfoque a lo que se quiere investigar, tenemos diferentes ramas como la escuela de anales, etnohistoria, microhistoria, historia regional, económica, cuantitativa, psicohistórica, etc, etre las cuales podemos ir esbozando la historia que queramos, no olvidemos que no hacemos historia para el gremio, sí no, una historia para la humanidad, debemos contemplar que muchas personas no entiende términos académicos, para ello hay que hacerles una historia digerible a su alcance, porque ellos también forman parte de nuestra historia.
    Sería idóneo que retomáramos el concepto griego de llegar a ser buenos mistagogos (es aquel que guía hacía los misterios) no obstante hay que dejar de lado el conocernos cada vez para ser buenos historiadores y humanistas.

  4. Mario Soriano Says:

    Al igual que el historiador argentino José Luis Romero (fallecido), y el español Enrique Moradiellos, considero que la utilidad de la historia está en formar consciencia, es decir ofrecerle a la sociedad en general ese conocimiento que le ayude a sentir que su existencia no responde solo al presente, sino que somos productos de un pasado que sigue conjugándose en el presente. Este conocimiento nos ayuda a comprender el presente y mostrarnos mucho más críticos con los sucesos que afectan nuestra vida (por ejemplo el cuestionar la idea prejuiciosa que los medios de comunicación masiva nos ofrecieron de Andrés Manuel López Obrador como “un peligro para México” (2006), o que en las elecciones del 2012 Peña Nieto tenía un gran margen de preferencia y por tanto era un hecho seguro que ganaría, pero esta preferencia era artificial y se fue construyendo a lo largo de su campaña gracias a los monederos electrónicos de Soriana), sin duda alguna al tomar consciencia podemos influir en nuestro devenir, pues hace que la sociedad se dé cuenta del poder que tiene para transformar su realidad.
    Respecto a nuestra lejanía con el “gran público”, sin duda alguna se debe en gran medida a lo mal que escribe el historiador (sin intención de generalizar, pues hay muchas y muy buenas excepciones) pues pocas veces consideramos que el conocimiento que estamos generando va a llegar más allá del circulo de profesionales de la historia, y de hecho es muy común que entre historiadores tampoco nos sepamos hacer amenos, entonces no resulta raro que el público en general encuentre enfadosos nuestros textos. Por mi parte rescato tu propuesta de la necesidad de que el historiador se acerque a la literatura, no para aprender a escribir ficción sino para aprehender a escribir mejor, me gustaría señalar que esta propuesta la compartimos con la escritora Fabienne Bredu, biógrafa de Antonieta Rivas Mercado.
    Pero hay una cuestión que no señalas en tu reflexión, y la cual a mi parecer también debemos darle un gran peso en la revaloración de la historia y en la generación de nuevos lectores de historia, me refiero a la enseñanza de la historia a nivel primaria, secundaria y preparatoria, donde la apuesta por el conocimiento se centra en la memorización de forma correcta del mayor número de fechas, lugares y personajes, dejando de lado la comprensión de los procesos, pues si bien es bueno saber dónde, cuándo y quien inicio, y culmino la independencia de México supongo que es más enriquecedor reflexionar sobre qué significo dicha emancipación.
    Otra cuestión también a reflexionar es que el historiador no solo transmite conocimiento a través de lo escrito, sino también de lo oral, y no me refiero a los grandes congresos académicos donde entre colegas tenemos el gusto de compartir nuestras investigaciones, no, me refiero a buscar formas de acercarnos a la población en general, y dejemos atrás la idea de que divulgar la historia es sinónimo de prostituir el conocimiento histórico.

  5. Carlos Ernesto Saldaña Says:

    Es cierto que el historiador debería acercar mas a la sociedad al conocimiento de la hsitoria, sin embargo existen ciertos riesgos en la forma en que haga, es decir, creo que muchas veces la sociedad puede interpretar los hechos de una manera incorrecta. No con esto quiero decir que el hsitoriador tenga que quedarse el conocimiento, pero si debe cuidar la forma en que lo divulga, en el riesgo de desmitificar hechos y otros asuntos parecidos.

  6. Cristian Rea Says:

    En la pregunta ¿Qué puede o que debe hacer el historiador para dar a conocer la historia a la gente que no tiene los conocimientos para una redacción tan especializada?, por más que se creen métodos de redacción más accesibles, (a mi parecer) un problema aun mayor surgiría en ¿Cómo incitar la lectura entre la población?, ya que por más facilidades que de la redacción para el entendimiento de las ideas que quiere transmitir si no hay un interés por la idea en cuestión no habrá ese acercamiento a los textos.
    Claro que las campañas para incitar la lectura se encuentran presentes pero, pocos son los que gustan de la lectura y aun más pocos los que lo hacen de aquellas que aborden lo histórico, por lo que nos enfrentamos aun desinterés por la búsqueda del cocimiento a través de la lectura y donde la difusión en cine y la televisión se vuelven la herramienta idónea para hacer llegar la historia, por lo que el historiador (aun teniendo en cuenta lo mencionado), no debe de dejar de tratar de hacer las lecturas más amenas para cualquiera que desee acercarse a ellas.


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