¿HAY QUE CAMBIAR A LA HISTORIA? ¿QUIEN VA A CAMBIAR A LA HISTORIA?

Por Alberto Carranco

La historia de México está llena de mitos, de historias fantásticas y eventos bélicos tan épicos como la Ilíada, pero debemos entender que no toda la Historia es un mito como algunas personas en su postura sostienen, diciendo que la totalidad histórica que se nos enseña es una vil mentira, estas personas; que son ciudadanos mexicanos como nosotros y no historiadores, pero si con una formación universitaria formal, han dicho en diversos lugares que la historia debería de ser reescrita desde el principio, contando todas las verdades y dejando de lado la narración tan idólatra de la historia mexicana. Sin embargo la postura de estas personas es prácticamente invertir los papeles de héroes y villanos tachando a Juárez de traidor y a Santa Anna de digno habitante del Olimpo, y esto viene siendo el mismo maniqueísmo del que se quejaban.

Pues bien, hay que desmitificar la historia, valorar a personajes como Iturbide, Santa Anna o Lucas Alamán y bajar del glorioso pedestal a personajes como Hidalgo, Benito Juárez, etc. pero ¿quién lo va a hacer?

A)   ¿Los mismos políticos que tienen en sus manos a la educación pública?

B)   ¿Los historiadores?

El poder sobre las masas está en la SEP y los políticos que la controlan, ellos son los que enseñan la historia a todos en las escuelas primarias y secundarias, y se encargan de usar la historia para justificar al régimen en turno. Los historiadores tienen el poder de los trabajos serios, aquellos que más pueden acercarse a la verdad, pero se quedan enfrascados en su discurso académico del cuál ninguna persona que no se dedique a la historia se va a interesar, los trabajos con afirmaciones bien respaldadas por todo tipo de documentos se quedan para un círculo minúsculo de la sociedad y para nadie más.

Nos sostendremos entonces de que nosotros, los que nos dedicamos a la Historia, somos quienes tenemos que cambiar el discurso, pero; vivimos en una sociedad que desprecia a las humanidades, la falta de apoyo a trabajos serios y a la comunidad de historiadores, filósofos y letrados es un mal que aqueja a la sociedad; cuántas veces he tenido que justificar el por qué estoy estudiando historia, porque al parecer estudiar eso sólo me llevará a morir de hambre, pues “no hay” campo laboral ni apoyo, y esto causado por el nulo interés de los círculos de poder por querer desmitificar la historia, pues claro, sus intereses se verían mermados.

Todo esto es un círculo vicioso, apoco creían que el tachar a los humanistas de gente sin quehacer era nada más porque sí, como dice Ayn Rand, la filósofa por excelencia del Libertarianismo Norteamericano, en una de sus célebres entrevistas disponibles en el sitio web de videos Youtube: “el enemigo son las universidades”.

Resulta fascinante como la gente dice que la historia no sirve para nada, y cuando le preguntan el por qué de ésta descubre que la historia está presente desde el momento en que contesta en lengua castellana “mexicanizada” y de ahí desprender toda una serie de procesos históricos que dieron como resultado nuestra misma existencia, pues la evolución humana no ha sido posible si no por nuestra capacidad de memoria que nos permite conocer y superar el conocimiento.

No podemos fiarnos, pues, de los regímenes para cambiar a la historia, ellos nunca lo harán, entonces, si queremos conocer y que se conozca la verdad debemos ir nosotros mismos a esas universidades y centros de estudios para poder emplear la dialéctica entre los diferentes trabajos y entregar a las masas las obras que puedan alentarlas a conocer un poco más sobre su pasado, hacerlas más conscientes de su propia existencia y situación, crearles una verdadera capacidad de memoria política y así poder ejercer presión sobre los círculos de poder para poco a poco salir de esa oscura caverna.

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13 comentarios en “¿HAY QUE CAMBIAR A LA HISTORIA? ¿QUIEN VA A CAMBIAR A LA HISTORIA?”

  1. Velio Ortega Says:

    “, valorar a personajes como Iturbide, Santa Anna o Lucas Alamán y bajar del glorioso pedestal a personajes como Hidalgo, Benito Juárez, etc. pero ¿quién lo va a hacer?” El planteamiento está viciado de origen. La reflexión sigue en el plano de que hay buenos y malos. No va por ahí.

    • Altagracia Rocha Martínez Says:

      De acuerdo. La visión maniquea de la historia nos hace caer en posturas casi políticas que nublan la apreciación de la historia como lo que es: una interpretación de los hechos. Aunque se busque la verdad, es difícil apelar a un método único, a procesos estáticos, a verdades absolutas. Las que ahora nos muestra la historia oficial será objeto de transformación durante un amplio periodo. Es valioso el hecho de estar consiente de que esta historia oficial muchas veces deja de lado aspectos que deben ser considerados para un conocimiento más objetivo de lo acontecido, pero también es importante recordar que la construcción del conocimiento histórico es un proceso subjetivo. No habría que cambiar la historia; la historia por sí misma es una, y es difícil de atrapar en una sola perspectiva. Habría que interpretarla y seguir elaborandola.

  2. Miguel Angel Guzmán López Says:

    ¿Crees ‘que bajar del’ o ‘subir a’ personajes al pedestal, sea un proceso demitificador? ¿No estamos más bien jugando con los personajes del mito?

  3. Velio Ortega Says:

    ¿Para qué sirve la historia?
    Para explicar el presente.

    Señalo varias premisas:

    1.- No existe una “historia verdadera”: existe interpretaciones de la historia. Lo que debe haber es rigor en fuentes y datos, método expositivo y calidad narrativa.
    2.- La historia de “buenos y malos” no abona a ninguna comprensión. El historiador relata y explica, el científico social interpreta. No existe la “objetividad histórica”, existe una subjetividad responsable y sustentada (es el mismo principio que aplico al periodismo).
    3.- La historia debe ser interdisciplinaria. Para que la historia contribuya a explicar el presente debe auxiliarse en la antropología, la sociología, la comunicación, la psicología social, la lingüistica y cuanta ciencia requiera.
    4.- A partir de lo anterior el historiador aportará herramientas e información para la ciencia política, el periodismo, la sociología y otros campos del conocimiento y del quehacer humano.

    Un buen historiador puede ser un buen analista, un gran periodista y un excelente sociólogo. De igual manera, los especialistas en esos campos harán de su labor una actividad más aportadora al incorporar a la historia.

    Si como historiadores nos quedamos en la cátedra y la investigación estamos limitados. Hay que incursionar en otros campos desde la historia y con la historia.

  4. Soledad Figueroa Says:

    Yo considero que no se trata de bajar o subir del pedestal a ningún personaje, sino que debe de haber un análisis objetivo de las figuras históricas; reconocer sus aportes a la nación que hoy tenemos y tratar de comprender el porqué de sus errores.
    Es muy cierto que las interpretaciones que se han hecho de los acontecimientos históricos son subjetivas y que cada historia que se tiene es solamente eso -una interpretación-, el problema radica en cuando esas interpretaciones pasan a ser verdades absolutas y son publicadas en los libros de texto que promueve la SEP, haciendo creer a los mexicanos que sólo esa historia es válida.

  5. Marco Hernández González Says:

    Lo primero que debemos hacer es una defensa de las ciencias sociales, ya que todas se interrelacionan, la filosofía, la sociología, la antropología, entre otras. Esta defensa propiciara un discurso que se pueda defender ante los detractores que solo buscan salvaguardar sus intereses, en sí, aquellas personas que tienen secuestrada a la historia. Lo primero que debemos hacer los historiadores es acercarnos a las personas que no son de nuestro círculo académico, crear conciencia y un sentido crítico, presentar los hechos y a los personajes desde una perspectiva diferente, no desmitificar, sino simplemente decir lo que más se apega a la verdad. En fin, enseñar a las personas que el pasado influye en el presente y que es necesario recordarlo algunas veces.

  6. Fernando Says:

    En mi opinión la historia debe sufrir un proceso de cambio dentro del sistema educativo en el cuál la historia oficial se base en los hechos descubiertos por el historiador. Sin embargo, estamos ante un problema sumamente difícil de resolver, que es el de saber cómo fomentar esa identidad patriótica que se ha buscado desde los primeros tiempos de la República, y que es alimentada por los relatos de muertes gloriosas y de amor al país. Por otra parte, la historia enseñada en los grados menores de aprendizaje tiene que ser simple y concisa, a pesar de que los procesos históricos son todo lo contrario, son complicados y se gestan a partir de una infinidad de causas. Para mi gusto, la solución nace del historiador. Nace de la narración, y del acercamiento a la sociedad que éste pueda tener, así como impulsar el cambio del que ya hablaba, en el que se podría crear una versión de los hechos en la que sin necesidad de mitos históricos que hoy en día tenemos más argumentos para refutar que para sostener, se enseñe una historia que dote de sentido crítico a las generaciones venideras y que al mismo tiempo fomente su identidad nacional bajo valores que sí puedan encontrar en la historia académica.

  7. Yolanda Araceli Torres Aguilar Says:

    En este tema estoy de acuerdo con Alberto, el poder está en las manos de pocos y estos son los que la mayoría de las veces, si no es que siempre, ponen las cartas del juego a su beneficio. En cuestiones de la historia, nosotros hemos sido testigos de muchas de las manipulaciones que ha sufrido e incluso se ha sabido de malestares sociales en un intento de una homogeneización de hechos.
    Muchas veces hemos escuchado esa frase de “la historia la escribieron, los vencedores”, pues considero que dentro de esa frase se resume la triste realidad de los libros manejados por la SEP (por ejemplo). Es una cuestión totalmente discutible, por que como siempre nos vamos encontrar en un mar de “pros” y “contras”.

  8. José Luis Lara Valdés Says:

    Como escribió Enrique Semo en el prólogo a la colección México, un pueblo en la historia: “Porque la historia es una diosa de muchas caras y harían bien el lector en percatarse de cual está mirando… ” No creo que este notable logro de historia de México sea mas conocido que otras de viejo cuño y que son las que intranquilizan a los que en éstas se consumen… Ellos se lo pierden; historias e historiografía hay mucho pero mucho más…


  9. La Historia, normalmente es vista por el gremio en general como una sola, o así la quieren ver, una manera de justificar su vida y el ¿Por qué? de su realidad.
    No le interesa conocerla a fondo, solo le interesan aquellas figuras que pueden ser una guía, hablamos de un Benito Juarez del cual conocer el contexto histórico en el que se desenvolvió es descartado casi en su totalidad, pero si del indio que llegó a ser Presidente un ejemplo a seguir de lo que la gente califica como la lucha de las masas oprimidas a un mejor futuro.
    ¿El fin justifica los medios?, ¿Es acaso moral pintarlos de dioses o satanisarlos?, en la publicación se comenta que la educación es gobernada por la SEP y claro es verdad, así mismo que los historiadores cada vez van volviendo a ser aquellos dueños de un archivo del cual resguardan su conocimiento sin permitir el acceso a nadie mas que a ellos mismos y sus colegas.

    El día que los historiadores dejen sus pedestales en las universidades y se preocupen por participar en la educación de las masas a partir de la educación más básica, podremos hablar de una historia mas limpia, quejarnos del sistema y creerlo corrupto es un error, ya que lo corrupto es la gente que lo maneja, gente que no es especialista y toma los puestos, de esta manera vemos licenciados en turismo encargarse de centros de difusión histórica, por dar un ejemplo entre miles que existen en nuestro país.

    • Gerardo Spearman Morales Says:

      Me llamó bastante la atención este comentario, dejar los pedestales en las universidades y preocuparse de la realidad social. Quizá hasta cierto punto podría ser hasta anacrónico, preocuparnos por la velocidad de la información, por la tecnología en el siglo XVI, sólo por ser temas de alto interés ahora. Sin embargo, la necesidad de poner en las manos del gran público a la historia es una necesidad no priorizada por el historiador. Si no sabemos métodos y estrategias de difusión, lo ideal sería aprenderlos, pero también hay otro método para hacer conocida la historia. Si bien, no necesariamente me refiero a la historia política.
      ¿Por qué no dejar las torres de marfil e historizar lo que le interesa a la sociedad?
      ¿Qué habría de malo, de indignante, de anticientífico, de antiético en estudiar el humor, la música, el deporte, lo sexual, el crimen, la belleza, la ciencia, el arte, la vestimenta, la comida, la religión?
      Al parecer, nada, pues todo es social, todo es cultural. Pero nosotros no hemos tenido la apertura de manejar otros temas distintos al político y al económico, cuyos intereses políticos dejan divulgarse tan poco.
      ¿Acaso no se podrían hacer buenas historias culturales en las que también se deje entrever una historia política contraria a la oficial? ¿No sería esto más leído?

  10. Cristian Rea Says:

    El labor como historiador implica hablar sin prejuicios, puesto que esto puede llegar a cercenar nuestro trabajo y esto se muestra claramente en lo que se le denomina comúnmente “Historia oficial”, ya que como se menciona ésta solo da a conocer una perspectiva de lo acontecido impulsando el “mito” y el “héroe” y dando como resultado una historia en la que sobran magníficos héroes y horribles villanos, por lo que se debe de hablar con una imparcialidad y no casarse con cierto lado del asunto a tratar.

    • Carlos Saldaña Says:

      Es cierto que como historiadores debemos intentar ser imparciales, sin embargo en la historia no se parte de cero, ya está una historia escrita, y esta a pesar de tener sus fallos debe de ser tratada con cuidado, no se trata de desmitificar por desmitificar, ni de subir y bajar personajes del pedestal, se debe crear una conciencia histórica, pero también al intentar desmitificar se pueden caer en excesos, la historia necesita ser vista mas allá de personajes buenos y malos, sino como personajes complejos y sobretodo entender el contexto en el que vivían, porque se tiende a juzgar a los personajes en torno a nuestro presente, como si las condiciones hubieran sido las mismas.


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