EL HISTORIADOR DEBE SENTARSE A DEBATIR

Por Fausto Álvarez

Este texto se origina de la ideas polémicas respecto a que si la historia es ciencia, si el método que se utiliza es científico o si acredita a ésta como tal, o que si la historia por trabajar con gente del pasado hace que su estudio sea completamente subjetivo ya que antes de llegar a estudiarlo el historiador hace un juicio precipitado derivado de lo que él supone o conoce respeto al tema… por Dios cómo si cada una de las ciencias naturales no hiciera una hipótesis de lo que están trabajando para llegar hacia algún resultado, y ¿cómo no hacer una hipótesis? si el mismo método de prueba y error, y el método científico nos lo pide.

Lo que importa no es pues que el historiador esté usando un método erróneo, ni que no tenga un método el cual nos lleve a sacar nuestras conclusiones.

Para todos aquellos que atacan las ciencias sociales, en específico a la historia, aquí les presento a alguien.

Lucien Febvre uno de los historiadores franceses de la escuela de Annales expone una postura que debe de ser tomadapor cada historiador. Él al saber que la historia estaba siendo atacada sale al quite de estas acusaciones en donde  termina haciendo una fuerte crítica a todos aquellos incitándolos al debate, un debate que se torna interesante respecto a los fundamentos con los que cuenta, que no sólo provienen de la historia, sino de otras ciencias sociales, como de la antropología, la geografía, la economía, la sociología y la política.

Es pues que vemos como el historiador estando bien preparado puede aprovechar estas herramientas para su conveniencia y defender su causa. Con fundamentos, críticas concretas y  ataque directos.

El historiador tiene pues que sentarse a debatir, pero para esto debe de conocer bien su materia y tener conocimiento de algunas otras, para que sea más objetiva la crítica. Cuando al historiador le pregunten “¿y la historia para qué sirve?, ¿la historia es una ciencia?, ¿cuál es el método de la historia?” debemos de contestar con seriedad, pero no sólo eso, sino que nuestro deber es debatir, si hay quien ose desconfiar de la historia, por qué no desconfiar de las demás ciencias. A mí parecer, Febvre nos demuestra algo que es muy evidente, mientras más preparado esté el historiador, mejor podrá solucionárselas con esos “gurús” que dicen tener la verdad.

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17 comentarios en “EL HISTORIADOR DEBE SENTARSE A DEBATIR”

  1. Dalila Luna Says:

    Su comentario compañero es en realidad verdadero y demuestra muchas de las cosas y cuestiones que se nos presentan a los historiadores y mas al iniciar el estudio de esta y sobre todo en nuestra formacion. Mi comentario sera breve pero creo que complentario, asi que no hay que olvidar que por decirlo de alguna manera, lo cientifico de la Historia esta en lo riguroso del mètodo.

  2. Melisa Galleguillos Says:

    Buenas noches mi querido Fausto, con respecto a su ensayo estoy realmente de acuerdo con su postura y con el apoyo que utilizado, es decir, Lucien Febvre.
    Creo que la mejor manera de poder debatir y defender con certeza nuestro trabajo es conociéndolo y destancándolo por su rigurosidad como tantas otras, que aunque como mencionas hay quienes osan en criticarlo como verídico, que nos fundamenten el por qué de su duda. Con respecto a ello sabremos como debatir a las constantes ofensas que se difunden sobre nuestro trabajo. También meparec interesante lo que dices sobre el apoyo con otras herramientas, sin limitarnos a sólo lo que nos ofrece la historia como tal, sino que con la antropología, socioloía, y varias otras ciencias apoyar nuestras convicciones.

  3. Armando González Trejo Says:

    Saludos
    La problematica a la que haces referencia en tu texto, es efectivamente un problema que viene aquejando a los historiadores y a nosotros estudiantes de historia desde hace tiempo, pero creo que esta discucion o otras discuciones, ya estan superadas la prueba son los numerosos textos que hemos analizado tanto en clase, por ahora creo que la principal meta que tenemos es que debemos dar a conocer los resultados de dichas discuciones a la demas comunidad cientifica.


    • Saludos mi estimado Armando.

      Antes que nada quiero expresar que para mi ver, se me hace algo “fantoche” hablar de que algo está “superado”. Por lo tanto, cuando se dice “superado” me da la impresión de que se piensa en un pensamiento “SUPERIOR” que da surgimiento a algo inimaginable. Más bien creo que las discusiones se tornan de una manera diferente ya que el entorno contextual no es el mismo.

      Bueno, después de aclarar lo anterior, creo que la difusión en nuestros trabajos es fundamental, ya que de nada serviría que el historiador se sentara a trabajar en algo que el sólo conoce y comprende, y que todo se manejara entre un grupo selecto y determinado. Claro que la idea es que el trabajo del historiador llegue a todas las comunidades científicas como se menciona, aunque esto sea difícil.

      Mi comentario era más bien dar a conocer la postura que toma Febvre, ya que me es interesante como toma la crítica e incita al debate. Por esto creo que nosotros, los historiadores, podemos ver esto como un ejemplo, ya que si tenemos valor para debatir y defender nuestra postura y disciplina, podremos difundir nuestro trabajo hasta donde nos lo propongamos.

  4. Guadalupe Says:

    En mi opinión, me parece que cuando se argumenta de que el historiador debe debatir para “salir al quite de las acusaciones” y que dichas acusaciones son: la interrogante de si la historia en ciencia o bien cuando consideran que su labor es subjetiva por trabajar con gente del pasado. Me parece que se enfatiza una vez más sobre un tema de antaños que hasta la fecha no ha terminado de debatirse y que nunca va a terminar.

    Es más, justo en el artículo se menciona, que quien ha dado una fuerte crítica a todos aquellos incitándolos al debate fue Lucien Febvre, pero recordemos que él tenía ese temperamento bastante “agresivo” por llamarlo de una manera. Desde mi punto de vista, no es necesario atacar a quienes nos atacan porque nunca terminaríamos de debatir sobre temas superfluos (haciendo referiencia si es o no la historia una ciencia).

    Desde el momento en que comenzamos a escribir historia, nuestra historia, con nuestros métodos e hipótesis y demás, estamos comprobando nuestra labor con hechos, palabras, acciones y no necesitamos pasarnos la vida defendiendo nuestro quehacer histórico.Porque lo hacemos pero a nuestra manera.

    Sin embargo, estoy de acuerdo en debatir pero ese debate debe de ser con la práctica, realizar una historia interdisciplinaria y creando nuevas formas de hacer historia.

  5. Angélica Lucero Gutiérrez Terán Says:

    Estoy de acuerdo en que el historiador debe conocer su materia y algunas otras ciencias sociales, pues si su objeto de estudio es el hombre, debe comprenderlo como ser social lo que implica conocer todos los aspectos del hombre. Como dice el historiador Luis González, el historiador deber ser saberlo todo.

  6. Casandra Valenzuela González Says:

    Considero que más que discutir o debatir, el historiador debe comenzar por poner manos a la obra y que la práctica hable, más que la teoria y sus contastantes desajustes.

    Si bien Lucien Febvre tenia un punto por aquella su época, donde los metodistas no discutian al respecto de sus ideas, se debe considerar que ahora las cosas han variado,son tiempos en donde algunas veces la discusion no llega a ninguna “resolucion”, dado que ambas partes dentro de la discusion se muestra racios a ceder o considerar los puntos ajenos a su argumento. No es una excusa para evitar debatir y seguir con el método dialectico,sino más bien es un llamado para comenzar con la práctica.

  7. Raúl Puente Says:

    Debatir sobre teoría de la historia muy pocas beses tiene buenos resultados. El sentido teórico de la historia es cambiante de acuerdo a las diferentes sociedades y tiempos. Acaso la defensa de la historia es un manual para ponernos a estructurarlo y determinar la mayor veracidad del porqué de la historia. Propongo preguntarnos sobre el sentido particular que tenemos de lo que escribimos nosotros como historia, finalmente la historia parte de lo individual no de lo general, de ahí que cada quien forjara una teoría diferente en la vida bajo su experiencia, muchas beses diferente a otras y que sera difícil conciliar.

  8. Carlos Guzmán Says:

    Que tal!
    Mi estimado Fausto, personalmente no creo que sea de todos los historiadores la obligación de sentarse a debatir, ya que considero que es una actitud un tanto defensiva, estoy de acuerdo con lo que comenta Armando a cerca de que lo que Febvre realizó es una cuestion algo superada, coincido contigo con la gran admiración a la convicción que hizo de Febvre un revolucionario de la historia al salir a defenderla del contexto en el que estaba siendo juzgada, pero regresando al tema, y espero coincidas conmigo, no crees que el historiador en vez de sentarse a debatir con fundamentos, críticas concretas y ataques directos, debe sentarse a proponer.

  9. Sergio Andrés Tapia Bucio Says:

    Saludos cordiales.
    Sin duda, cualquier gallina definde a sus polluelos, es decir, como historiadores defendemos nuestra materia de estudio y su metodo; por lo tanto estamos dispuestos a debatir. Pero también deben considerar la otra parte, como lo dijo: Carlos Guzman, hay que sentarse a proponer. En las dos operaciones se debe contar con fundamentos claros. La misión es sencilla hay que estar preparado para estos dos aspectos…cómo hacerlo; investigando que nuestra gran labor.

  10. Marco Hernández Says:

    Como ya se ha mencionado varias veces, no es posible tener el mismo método que las ciencias exactas porque nuestras variables son cambiantes de un momento a otro. Y tienes mucha razón al decir que porque no hemos de desconfiar de sus métodos e hipótesis. Es algo incongruente que critiquen a la historía por su metodología, cuando sus investigaciones estan basadas en parámetros que ellos establecieron. Por eso el dilema y la discusión de si la historia es una ciencia o no y como decíamos en clase, se tienen que adecuar los conceptos de ciencia e historia, ya que nuestra disciplina siempre aporta algo nuevo y da explicación a varios sucesos.

  11. Arisbet Zavala Medina Says:

    El que pregunta para que sirve la historia debería ser llamado ignorante, no sólo porque desconoce una parte de él como ser humano sino porque no se da cuenta de que el pasado ha convergido en el presente. La historia es nuestra, nos concierne a todos, no sé porque alguien querría desconocerla o decir que es desconfiable. Lo dicen porque no se dan cuenta de la trascendencia que tiene. Si no comprendemos la historia dudo que nos comprendamos a nosotros mismos, a nuestra nación, pues no sabremos como se fue conformando todo hasta lo que es hoy en día. Es algo que deberíamos tener en cuenta y no dejarlo sólo como procesos en el tiempo.
    Como lo dice el compañero, es algo que no debe tomarse a la ligera, es algo que sucede, las personas más y más se alejan de la historia y el único contacto que tienen con ella es a través de las construcciones llamados “héroes”; piensan que eso es la historia.

    • Madeline López Hernández Says:

      Es cierto que gracias a la historia comprendemos lo que somos ahora; ¡sin duda! El meollo del asunto radica en que vivimos en una sociedad del ahora que sólo permite ver el presente y el futuro inmediato con el fin de sobrevivir ante una abrumadora “globalización” que sólo está haciendo que la naturaleza y el hombre se acabe. Nuestro ahora impide que reflexionemos sobre nosotros y nuestra existencia. Estar al día es estar en la rutina capitalizadora.
      Hacer Historia es conocerse y responder a lo que somos. Nuestra tarea como historiadores será, entonces, tener la iniciativa de hacer un llamado de conciencia al hombre y quitarle esa venda que no le permite ver lo que es con crítica y reflexión; ya no hagámoslo macro, sino micro, con los nuestros. Permitamos hacer una cadena de información, no un “teléfono descompuesto” que a la larga, lo único que genera es confusión y olvido de nuestro ser, de Nuestra Historia.

  12. Fernando Javier Noriega Buendía Says:

    ¡Saludos!
    En lo personal pienso que tu postura respecto a la posición debatiente de un historiador es completamente correcta; sin embargo pienso que estás errando un poco el camino. Por lo que a mí respecta, la historia no es una ciencia, y el historiador debe prescindir desde este momento el afán por justificar a su disciplina como una. Más bien, el discurso y el debate debe ser enfocado a nuestro interior, más que al exterior con las demás ciencias. La historia vive actualmente una crisis de objetivos y de justificación existencial que sólo puede ser resuelta si se prescinde de la justificación de un término como “ciencia” que lo único que realmente podría otorgarnos sería un relativo grado de autoridad. Pero nuestro discurso tiene que ir más allá de esa justificación; tiene que ir enfocado a una constante modernización de los términos y de las bases sobre las que nuestra disciplina descansa.
    Por supuesto, esto implica lo que tú ya mencionabas, el verdaderamente saber verdaderamente a fondo sobre la historia como disciplina, pero no tanto para defenderla, si no para criticarla internamente y para ayudarla a no estar en una posición atacable, al ella misma ser consistente en su forma de regirse. ¿Ciencia o no ciencia? ahí no está el dilema, el dilema va más allá.

  13. Madeline López Hernández Says:

    Este texto me dejó una tanto emocionada por varios factores: a) la manera explosiva en que Fausto Álvarez defiende a la Historia de tantas especulaciones que ha hecho la gente acerca de que si la Historia es o no es ciencia, si es válida o no, “sirve” o “no sirve” ; b) es cierto que muchos consideran a las ciencias exactas lo más exacto de toda investigación; c) ¿Debatir la Historia contra otras disciplinas? o ¿debatir sobre Historia?
    En primer lugar, si bien parece que la Historia no es una ciencia como lo que ahora se concibe como ciencia, sí podemos afirmar sólidamente que es una disciplina. Historiar no sólo es recabar información del pasado y “guardarla en un cofre” hasta que alguien se interese por ver lo que contiene; historiar es analizar toda información (no necesariamente escrita, sino que también pueden ser vestigios materiales u otras fuentes históricas) mediante un tipo de metodología específica, pues esto es lo que le dará el carácter de cientificidady validez a tal investigación.
    En segundo lugar, por supuesto que la historia sirve. Y esto lo resumo con las palabras que el Doctor Leopoldo Zea propone, en general, en su obra filosófica, pues “se trata de una recuperación histórica en cuanto proyección al futuro a través de una toma de conciencia del presente”.
    En tercer lugar, debatir a la Historia frente a otras ciencias es tanto como decir que ciertos seres no son imprescindibles como otros tantos lo son o podrían ser. Más bien, a fin de cuentas, toda disciplina es importante (exacta, social, política, filosófica o humana) porque sólo ella hace excelentemente bien lo que hace y ninguna otra la podrá reemplazar. Es una diversidad que permite una intercomunicación con el fin último de comprender de una manera más clara y amplia ciertas problemáticas estudiadas.
    Y finalmente, debatir sobre Historia será una actividad muy interesante porque, además de sostener con argumentación cierta postura de un hecho histórico, permite enriquecer el conocimiento, pues además de analizar también se debe re-flexionar a la Historia. Eso es lo increíble de ser historiador.

  14. Gerardo Morales Jasso Says:

    Sí, el historiador debe sentarse a debatir, pero antes que sentarse a debatir con otros es necesario que se siente a debatir con colegas. Con historiadores de otras escuelas, de otras corrientes. Los mismos historiadores entienden por historia cosas muy diferentes. Lo primero es algo intradisciplinario,para luego salir a lo interdisciplinario.

  15. Mariana Perea Says:

    Me parece que la raíz del problema es la misma definición de “ciencia” puesto que bajo los parámetros en que es entendida en la actualidad la Historia no tiene cabida dentro de esta etiqueta, y para nada me parece algo negativo. Estoy totalmente de acuerdo en que el historiador debe entrar al debate y defender su campo de estudio, pero creo que hacerlo insistiendo en su “cientificidad” es cerrarle posibilidades de desarrollo. No solo la ciencia es verdadera, también una disciplina científica puede serlo. Aunque ha de resaltarse que la palabra densa y difícil aquí es “verdad”


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