La historia como autorrealización.

David Díaz Infante Maldonado.

La Historia como conocimiento se comprende como un puente formado por la relación pasado presente (aunque para algunos se antoja imaginaria) puesto que esta relación no puede ser refutada por el pasado, ya que ha perdido su presencia. En otros términos, el historiador hace una abstracción de la irrealidad (porque querámoslo o no, el pasado ha dejado de ser real en cuanto a que ya no existe sino a través del presente) y la adapta a una situación concreta, cuyos actores no pueden objetar nada, puesto que no existen. Es por ello que muchos historiadores prefieren manejar temas muy antiguos, para que no haya quien les pueda refutar sus investigaciones por ser un testigo presencial (no muy fiable, dicho sea de paso). Sin embargo el pasado, que alguna vez fue real (no discutamos esto, porque de aquí parte todo argumento que no quiera caer en el nihilismo) generó en su momento datos, en el caso de materiales, o secuelas, en el caso de los acontecimientos y de ellos nos podemos valer para tratar de describir los acontecimientos humanos del pasado. Ahora, estos datos no tienen significación si los partamos de su contexto, puesto que al aislarlos les negamos su razón de ser. Buscamos entonces comprender lo acontecido desde el presente, sí, pero con una visión del pasado. Es difícil de explicar pero podría resumirse en la eliminación de prejuicios, en un análisis detallado de las categorías que utilizamos para referirnos al pasado y de esa manera observar que debemos crear categorizaciones propias para cada momento histórico para no atribuir la trivialidad actual a las trivialidades del pasado. La manera en que debemos abordar al pasado no es simple y no hay un modelo que la establezca, pero al menos hay ciertas convenciones que seguimos en nuestra carrera por comprender lo inexistente. La más importante es el estudio de las fuentes, que a su manera hacen real la irrealidad y nos presentan fragmentos de lo que fue. Y así podemos comprender lo que nos es ajeno, y en cierta medida también lo que nos es propio. Este estudio puede resumirse en la operación hermenéutica, en las objetivaciones que hacemos a partir de nuestra capacidad de comprensión. Hay que decir que sólo reconocemos a lo ajeno por su semejanza con nosotros mismos, y con la escritura nos lo apropiamos. Ahora, ¿el historiador hace algún bien a la sociedad con u conocimiento histórico? Esta cuestión ha sido abordada por todo pensador serio de lo histórico, pero las respuestas que se han dado parecen no ir de acuerdo a las expectativas de nuestro tiempo. La historia sirve para divertir, para ensalzar, para dar ejemplos de vida, para moralizar, para conducir naciones, etc., etc., de acuerdo, ¿pero qué tan real es esto? Cada persona debe encontrar, si es que quiere “autorrealizarse”, algo que lo “llene”, y es la historia, para minoría social, lo que hace a ciertas personas tener un medio de esparcimiento, sentirse intelectuales e incluso superiores, ponerlos a reflexionar hasta las cuatro de la mañana sobre la importancia de los citaristas en la corte de Balduino II o cualquier tema igual de interesante. Pero es cierto que la historia como conocimiento cobra una importancia tal para estas personas que se convierte en un modo de vida, y se sienten parte de la historia como realidad. Entonces la historia, como ente superior hegeliano se realiza a sí misma y cobra una existencia cuya finalidad es hacer felices a un reducido grupo de personas. Y con eso le basta.

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3 comentarios en “La historia como autorrealización.”

  1. Gerardo cantú Says:

    Tal vez lo que hace a esa gente que se desvela hasta las 4 de la mañana pensando sobre la importancia de los citaristas en la corte de Balduino II sentirse intelectuales e incluso superiores es por que se sienten en poder de un secreto que es ignorado y la mayoría de las veces rechazado por las grandes masas que se sienten felices en su ignorancia y en su limitada realidad, que así como ellos desconocen a la bella Clío , ella al final también los desconocerá.

  2. lupita landín Says:

    no estoy deacuero que los historiadores que se dedican a epocas muy antiguas se dedican a estos temas sólo por temor a ser desacreditados, pero por otra parte podemos tomar un frace de ortega la cual dece que es hombre sólo tiene historia, y afirmar que una persona no tiene historia es negar su presente, ya que como seres inperfectos estamos destinados al cambi y asi como tenemos un inicio tenemos un final.

  3. Miriam A. Says:

    Es verdad que hoy en día el estudio serio de la historia le interesa solo a unos cuantos, creo que debería interesarnos a todos y cuando digo a todos, me refiero a la sociedad, a la nación, pues la historia, el pasado nos corresponde a todos y si ya esta muy trillado la frase de “el que desconoce su historia esta condenado a repetirla” pues creo que al final de cuenta esto puede ayudar a reflexionar lo importante que puede llegar a ser el conocimiento de la historia para aquellos que aún la pasan desapercibida.


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